El cocodrilo de abajo nadaba en la Laguna de Cancún y vino a la orilla del restaurante donde Pete y yo estábamos cenando. Al parecer no era la primera vez que venía (los camareros le tiran comida); pero no os podéis imaginar la impresión que da verle acercarse tan sigilosamente.
El osito de arriba lo vimos en Yosemite en California. Vimos dos oseznos y tuvimos que salir corriendo, porque aún pequños, son peligrosos, y lo peor es que la madre podía estar cerca...
1 comment:
Nena!!! Qué bien que postees! We already miss you! :) Cuenta cuenta, que pasa con lo de Ruanda? Como van los nervios? Nos vamos a tener que escribir cartas a lo antiguo...cuál es tu dirección en Madrid? (envíamela en un mail) Besitos desde Barcelona....muy chulas las fotos!
irenka
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